Dos años que no caerán en el olvido

El 14 de marzo de 2020 es una fecha que probablemente poca gente podrá olvidar en mucho, mucho tiempo. Eskubeltz tampoco la ha olvidado. Hace pocos días que se han cumplido dos años del comienzo del confinamiento en España, del comienzo de la pandemia. Hoy, echando la vista atrás y viendo que el final del túnel parece estar cada vez más próximo, el grupo puede respirar con algo más de calma.

La incertidumbre y el miedo se apoderaron de las monitoras del grupo aquel día. Gonzalo Loza, entonces encargado de Comunicación del grupo, lo recuerda bien: “Lo primero fue comunicar aquel miércoles —12 de marzo— a las familias que las actividades organizadas por Eskubeltz Eskaut Taldea quedaban canceladas hasta nuevo aviso”. Así, comenzaba por un lado una vorágine de gestiones y preguntas sin respuesta y, por otro, la reconversión del grupo.

El EME se reúne vía Google Meet durante el confinamiento en 2020.

Durante los meses posteriores a aquello, Eskubeltz se vio obligado a cambiar el formato de sus reuniones. La confianza persistió y las labores diarias del grupo no se interrumpieron. Había un campamento que preparar, actividades que reprogramar y un nuevo curso que, aunque todavía lejos, había que comenzar a encaminar. Inés, Coordinadora del grupo entonces y ahora, admite que “fue todo un reto hacer frente a aquella situación, sobre todo porque nadie sabía lo que estaba por venir”.

Sin que nadie lo esperara, los días se convirtieron en semanas que volaban una detrás de otra. Baloo visitó a la rama koskorrak desde su casa a través de un video, la rama Kaskondoak se unió a los retos de forma telemática, el Gorka Deuna se celebró online, las oinarinak recopilaron cuentos de diferentes culturas para aprender de ellas…. Las reuniones del EME (Equipo de Monitorado de Eskubeltz) comenzaron a celebrarse vía Google Meet al tiempo que la gente salía a aplaudir a los balcones y, a pesar de la situación y la gran incertidumbre, se respiraba ilusión dentro del grupo. Tanto que muchas monitoras de Euskalerriko Eskautak se unieron a las diferentes redes de colaboración social y se pusieron al servicio de la sociedad.

Unos meses después de comenzar el confinamiento, al fin, se permitía a la gente salir a la calle. El grupo continuó programando sus reuniones de forma telemática y las actividades presenciales tuvieron que esperar hasta verano. El campamento fue suspendido y, en su lugar, Eskubeltz organizó unas colonias urbanas dentro de Getxo que finalizaron con el Guraso Eguna en San Nikolas. El primer verano en la historia del grupo que no había campamento. Se preparó un Protocolo Covid que le permitió seguir adelante, aunque la situación no mejoró y no hubo convivencias en diciembre. El grupo comenzó el año 2021 con altas expectativas y, con suerte, pudo organizar un campamento.

Han pasado ya dos años de aquello. Ahora el grupo ha vuelto prácticamente en su totalidad a la normalidad. La chavalería, así como el EME, continúan llevando mascarilla tanto en interiores como en exteriores y la precaución en el uso de espacios o la desinfección de material siguen muy presentes y, aunque todo esto aún no haya terminado, ha habido convivencias de nuevo, hay un campamento en camino y la chavalería vuelve a patearse Algorta cada fin de semana. “Tranquiliza e ilusiona ver que, después de tanto trabajo y sobre todo tanta incertidumbre, las chavalas del grupo siguen disfrutando como el primer día y las familias nos ofrecen su ayuda en todo lo que pueden —concluye Inés—, que hoy sigamos aquí es también gracias a ellas”.

Imagen de la rama Kaskondoak durante las colonias urbanas de Eskubeltz en Getxo, 2020.

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