TREBEAK.- Todo empezó un 8 de julio de 2016, cuando unos chavales de Durango, Iurreta y Getxo decidieron emprender un camino lleno de aventuras y nuevas experiencias. Los días 8 y 9 se dedicaron a montar el campamento y, caja va caja viene, empezaron las agujetas para volante. Ese mismo domingo fueron a Neila y desde allí comenzaron un volante de cinco etapas que les llevaría hasta Belorado.

El primer día empezaron los problemas: los quemadores que tenían eran de rosca y las bombonas de click, y como no encajaban, tuvieron que cocinar con fuego. La primera etapa la hicieron sin problemas y al empezar la segunda, un perro les siguió hasta el siguiente pueblo donde tuvieron que llamar a la protectora de animales para que lo recogiera y devolviese a su dueño. Al llegar al tercer pueblo, Barbadillo de Herreros, se encontraron con un grupo de chavales madrileños que parecían majos pero cuando se pusieron a cocinar en la plaza, empezaron a gritar: “Esta plaza es nuestra”.

Campamento 2016 Eskubeltz-Inurri

Así, entre mareos y rutas alternativas, llegaron a Belorado. Allí estuvieron 6 días trabajando en la huerta y picando en un muro cual enanitos por la mañana. Y por las tardes, se juntaban para charlar con nuestras queridas Sor Amada, Sor Adriana y Sor Maria Paz. La brigada antimonjas  sacó en claro que el barrio de Chueca en Madrid es el infierno. Tras desapariciones misteriosas del chocolate de las monjas, yogures, sandia y empanadillas, llego la hora de la despedida y el agur eskaut. Acto seguido se montaron al autobús rumbo San Martín de las Ollas.

En esta campa, les esperaban los demás chavales de los grupos. Golpes contundentes, encuentros con druidas y dioses de la guerra,  palabras y canciones inventadas, muchas risas y reflexiones, y nos plantamos en el día de Gurasoak, en el que estos chavales comieron hasta reventar.

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