El diario de una trebeak: la covid-19 y el final de proceso

Ane Basterretxea

Está siendo un año complicado para todos, y también para las trebeak, que estamos acabando el proceso de una forma poco convencional. A pesar de los obstáculos y trabas que estamos encontrando, intentamos aprovechar al máximo la experiencia para cumplir todos nuestros objetivos, que van desde acercarnos más a Aita, hasta involucrarnos más en nuestro entorno y conocernos mejor a nosotros y a nosotras mismas.

A lo largo de nuestra última etapa, nos toca hacer voluntariado e intentar mejorar nuestro entorno de la mejor manera posible. Todas nosotras hemos elegido alguno que esté relacionado con temas que nos inquietan. Por ejemplo, algunas de nosotras vamos a cuidar niños en la parroquia de San Nicolás mientras sus padres y madres están recibiendo clases de castellano. Otras están ayudando en el banco de alimentos de ‘Mer+’, mientras que algunas van hasta San Francisco (Bilbao) todos los domingos a ayudar en la casa de los Claretianos, donde participan en los proyectos en los que puedan ser de ayuda.

Ane Basterretxea e Imanol Cornejo, ambos trebeak, en la grabación del primer episodio de la serie ‘Etorkizuna Lantzen’.

Los diferentes voluntariados que estamos realizando son, para cada una de nosotras, una especie de introducción a la vida de servicio que nos comprometemos a llevar como eskauts una vez finalizado nuestro proceso. Es ahora cuando el famoso ‘Beti Prest’, esas dos palabras que llevamos escuchando desde que eramos ‘koskorritas’ y que tanto nos han marcado a lo largo de estos años, cobran su verdadero sentido. Y este no es otro que estar dispuestas a servir a los demás y a acercarnos a las distintas realidades que existen en nuestro entorno, para poder aportar así nuestro granito de arena.

Además de esto, estamos trabajando por grupos en el llamado PPVC (Proyecto Personal de Vida Cristiana). Este es un análisis en profundidad que se centra en los diferentes ámbitos de nuestra vida: estudios, amigos, familia, fe… El objetivo es reflexionar sobre cómo estamos, así como plantearnos objetivos para crecer como personas y acercarnos más al ‘Beti Prest’ en el que tanto creemos. Está resultando una experiencia muy guay en la que estamos conectando entre nosotras y conociéndonos mejor. Creemos que lo más bonito de todo esto es poder compartirlo con las compañeras de rama, con las que personalmente llevo muchísimos años y he compartido muchísimas experiencias.

Está siendo un año complicado, pero lo estamos aprovechando tanto como podemos. Hemos hecho mucho trabajo individual, pero a pesar de ello seguimos reuniéndonos cada semana y trabajando temas que consideramos importantes. No es como antes, porque tenemos que estar en grupos muy reducidos y cada patrulla funciona por su cuenta, pero seguimos siendo una rama unida, y así es como queremos acabar.

Partekatu!