La rama Oinarinak celebra su promesa en Algorta

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La rama Oinarinak, después de haber estado todo el curso trabajando las Leyes Eskaut y sus operaciones, celebró el pasado fin de semana su Promesa. Este año, sin embargo, la Promesa ha tenido bastantes cambios debido a la Covid-19. Este evento se da cada dos años y, en él, los oinak en su segundo curso en la rama se comprometen, entre otros, a respetar las Leyes Eskaut en su vida con la rama y el grupo.

Así, el sábado a la mañana la rama partió rumbo a Dima, donde históricamente ha tenido lugar la Promesa. Comenzaron el día en Algorta, donde cogieron un bus con varios monitores de Eskubeltz para llegar a Dima. Una vez allí, completaron un raid, que se traduce en un guión que les invita a reflexionar acerca de diferentes cuestiones sobre ellos y ellas mismas, y después hicieron una puesta en común sobre todo ello.

El momento mágico llegó a la noche, ya que les habían preparado una velada muy especial que les remontaba a todo el proceso eskaut vivido en Eskubeltz. Gabriel, parte de la rama, ha querido compartir sus sentimientos durante la promesa:

El fin de semana de la promesa fue un momento igual de mágico que el momento en el que recibimos la pañoleta, y seguro que todos los que estuvimos allí lo vamos a recordar siempre. Pese a las dificultades que la Covid-19 generó, las monitoras lo organizaron todo muy bien. Incluso el raid y la puesta en común fueron muy especiales para nosotros. A pesar de haber sido una promesa diferente a las anteriores, ha sido igual de inolvidable”.

Una Oinarinak estampando su mano con pintura negra en la tabla de la Promesa.

El domingo, en compañía de todas las familias que quisieron acudir, la rama celebró su promesa. A diferencia de otros años, la eucaristía se celebró en la iglesia de San Nicolás, en Algorta, y no en Dima, ya que debido a la Covid-19 la rama no se quedó a dormir allí. Esta fue oficiada por Javier Garai, el consiliario del grupo. Primero Pablo recibió la pañoleta, impuesta por dos de sus monitores, Oiane e Iñigo. A continuación, junto con el resto de la rama, todas y todos estamparon sus manos en una tabla de madera completando así su Promesa de Oinarinak.

Este mismo día la rama también volvió a anunciar que el nuevo merchandising de Eskubeltz ya está disponible para todo aquel que lo quiera y, tras la eucaristía, las familias que acudieron aprovecharon para comprar todo lo que les faltaba (haz clic en este enlace para comprar el merchandising de Eskubeltz).

Pablo haciendo su promesa de la pañoleta.

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