DANITZA COAGUILA (Trebeak).- Nuestro viaje a Taizé (Francia) fue una de las aventuras más bonitas que he vivido en mi corta vida. Todo empieza con un sinfín de dudas por mi parte ya que no sabía apenas a donde iba; sólo sabía que era algo inexplicable porque a todo aquel al que le preguntabas no tenía una descripción concreta del lugar y la verdad es que ahora les entiendo.

Taizé, desde mi punto de vista, es un lugar de reflexión donde te encuentras contigo mismo y con Jesús. Es salirte de la rutina que, la verdad, nunca nos viene mal. Para nosotros fue una semana pero me hubiera encantado que esos días fueran eternos ya que conocimos a muchas personas de distintos países, sobre todo, alemanes y a nuestros amigos de Murcia, unas personas encantadoras.

La tranquilidad y la paz que transmite ese lugar son indescriptibles y por mi parte, encontré muchas respuestas ya que me sentí en todo momento muy a gusto. Me encantaría regresar así que si alguna vez os surge la ocasión de ir, no dudéis porque os aseguro que no os vais a arrepentir.

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