Empieza el nuevo curso, y aunque el inicio a los chavales les quede un poco lejano aún, a los monitores se nos acaban las vacaciones. Parece que fue ayer la evaluación del campamento, y ya estamos aquí de nuevo porque se acerca el fin de semana de planificación del curso. Este año las convivencias son en Orduña, la única ciudad de Bizkaia, donde los monitores nos aislaremos del mundo al más puro estilo budista para hacer la mejor planificación posible respecto a objetivos para el curso, reparto de los monitores en las ramas, relevos adecuados de los cargos,…todo ello encaminado a proporcionar una estructura estable al grupo que facilite la labor educativa. Este año parece esperanzador con la entrada de una hornada de antiguos trebeak que se incorporan como nuevos monitores, y con las expectativas de que el trabajo siga dando sus frutos y así el número de chavales siga la misma trayectoria ascendente del pasado curso. Trabajaremos duro para que así sea.
BETI PREST

Partekatu!