Ahmed al-Jatib tenía 12 años y la mala suerte de vivir en Yenin, en Cisjordania. Cuando iba a comprar unos juguetes, un soldado israelí, desde 130 metros de distancia, se vió tan terrible e inminentemente amenazado por el chaval que le pego un tiro en el estómago, y otro en la cabeza cuando intentó levantarse.
Su padre, Ismael,
ha donado todos los órganos del muchacho asesinado al hospital de Haifa en Israel, salvando así la vida de seis israelíes, un bebe de seis meses, un pequeño de 4 años, dos de 5 años, una niña de 12 años y una mujer de 56 años.
(No he podido evitar copiar esta entrada de otro Blog al que soy asiduo, y como sé que el creador de ese otro blog también es asiduo a este, aprovecho para darle las gracias)

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