Un cine para sanar

Un cine para sanar

2023-10-23 Destacado Noticias 0

La rama Azkarrak asistió a una de las proyecciones del festival internacional de cine social Cine Invisible el pasado viernes 20 de octubre. El festival se celebró en una de las salas del Muxikebarri, en Algorta. Pudieron ver cuatro cortometrajes y un largometraje documental de temática social.

El festival Cine Invisible lleva 15 ediciones celebrando el cine con un valor educativo y concienciador. Ellos definen su festival como «una fiesta que difunde un cine para sanar, para transformar, cubriendo en su recorrido muchas historias que puedan ayudar a conocer y atajar varios de los retos que se nos presentan como seres humanos». Durante este festival se proyectan una cantidad de cortometrajes y largometrajes en distintos espacios de Euskal Herria. Estas obras compiten por distintos premios como El premio a la mejor obra realizada por una mujer, El premio a la mejor obra realizada en euskera o El premio derechos humanos.

La proyección del viernes comenzó con Hutsik, un cortometraje sobre la exclusión social realizado por jóvenes estudiantes. La gala continuó con el cortometraje Constructoras de sueños, de producción senegalesa. En este corto se escucha el testimonio de mujeres de una comunidad en la que han asumido oficios tradicionalmente masculinos. A continuación se proyectó Mensaje ancestral, un corto de ficción de producción colombiana en el que el espectador puede conocer a los Zenú, un pueblo indígena de Colombia. El último cortometraje que vieron las azkarrak fue Arnasa, de Raúl Barreras. Una historia en euskera sobre los derechos humanos que trata temas como la homofobia. Las proyecciones finalizaron con el documental Derechos humanos de las humanas. Una coproducción entre Euskal Herria y Guatemala en la que las protagonistas resaltan el valor de la unión de mujeres de territorios diferentes, de una lucha común contra el patriarcado y el machismo.

Fotograma de Arnasa, de Raúl Barreras.

La experiencia fue muy enriquecedora para la chavalería ya que, además de ver las películas, pudieron escuchar a J. Carlos Vázquez, director del festival, a los miembros de Lagun Artean, una ONG vinculada al largometraje y a una mujer indígena procedente de Colombia. El festival continúa celebrándose actualmente y aún quedan muchas oportunidades para seguir consumiendo este cine para sanar y transformar.

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