Una mañana lluviosa para las ramas más pequeñas

Los koskorrak y los kaskondoak programaron salidas distintas para el pasado domingo. A pesar de que las predicciones meteorológicas anunciaban lluvia, ambas ramas cogieron sus mochilas y sus chubasqueros y salieron a la calle el 9 de mayo por la mañana. Aun así, ambas ramas fueron cautas y decidieron mantenerse en las cercanías de Getxo.

Uno de los grupos de la rama Koskorrak en el Puerto viejo de Getxo.

Por un lado, la rama Koskorrak pasó la mañana entera sin salir del municipio. Para terminar de trabajar la huella ‘sociedad’ dentro de su aventura, tuvo que hacer un recorrido por el pueblo para poder conocerlo mejor. Desde la iglesia de Trinitarios, las chavalas se dirigieron primero a la Iglesia de San Inazio y al Ayuntamiento de Getxo. Desde allí, pasaron por las Galerías de Punta Begoña (junto al Puerto Deportivo) y por el parque de Usategi, de donde se dirigieron al parque de Malakate, en Andra Mari. Vieron también el cementerio del municipio, y en las campas que hay a su alrededor, los dos grupos que componían la rama y que habían pasado la mañana separados se juntaron en la distancia para descansar. Cuando ya pasaban por el molino de Aixerrota de vuelta a casa, les pilló una buena chaparrada. Las predicciones no se equivocaron, pero no fue nada que detuviera a los más pequeños del grupo, que con el calor que habían pasado disfrutaron de aquellas gotas refrescantes.

Por otro lado, la rama Kaskondoak partió el domingo a las diez de la mañana desde Algorta y se dirigió a Leioa. Como parte de su aventura, las chavalas de la rama recibieron una carta encriptada que les daría las claves para llegar a su destino. Como no sabían qué decía el mensaje, por el camino fueron encontrando distintas pistas que resultaron vitales para descifrar el código que contenía la carta. En aquel camino, llegaron incluso a conocer el campus de Leioa de la Universidad del País Vasco. Más tarde, cuando ya estaban de vuelta, los kaskondoak se mojaron con la lluvia, al igual que los koskorrak. Sin embargo, y después de tanto tiempo de que la rama se hubiera juntado por última vez, un poco de lluvia no les detuvo y disfrutaron juntos de la salida.

El otro grupo de Koskorrak jugando en el parque de Malakate, en Getxo.

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