Tiempo atrás que me apunté con ganas e ilusión. La aventura había empezado bastante antes del inicio del viaje. Una vez que llego el día ahí estaba yo con otros siete desconocidos o conocidos de vista dispuestos a embarcarnos en una nueva aventura. Una aventura sobre los derechos humanos. Todos conocemos los derechos humanos o al menos hemos oído hablar de ellos, ¿pero sabemos realmente que son? Precisamente, a eso fui yo a Roma, a aprender qué son los derechos humanos.

El primer día fue llegar y juntarnos al resto de delegaciones: la italiana, la marroquí, la francesa, la tunecina y la rumana. Con ellos, estábamos todos y todas así que llegó el momento de saber quién es aquel desconocido con el que vas a trabajar y convivir una semana.

Tras presentarnos, tocaba tratar el tema principal del training: los derechos humanos. Conocer cuáles son los derechos humanos fue fácil y su historia también, pero su aplicación de fue lo que más controversia causó en el grupo. Se podían ver claras diferencias de opinión. Uno de estos días de trabajo, también nos centramos en los derechos de las niñas y niños, y como éstos son violados constantemente. Cada vez nos hacíamos más conscientes del problema. Recuerdo una dinámica con la que descubrimos que existen muchas desigualdades en nuestra sociedad que aparentemente no son vistas por los demás.

Los refugiados, como no, fue tema a tratar durante la semana: su situación, lo que les diferencia de los inmigrantes, las dificultades que sufren e incluso hicimos un ejercicio de empatía. Además tocó poner en práctica lo aprendido y tuvimos que organizar entre todas una mañana de acción local en el parque, de tal forma que transmitiéramos a la ciudadanía todo lo aprendido sobre los derechos humanos mediante diferentes talleres, acciones y juegos. Me quedo con la impresión de cómo la sociedad se va esforzando más en conocer y en solucionar los tan importantes problemas que tiene nuestro mundo.

Con la mochila cargada de experiencias, conocimientos y sentimientos cogimos el avión de vuelta tras un merecido día de descanso en la piscina del camping donde nos alojaron. Volví a Bilbao con sentimientos encontrados, con ganas de no haberme quedado allí mas tiempo, con ganas de compartir más y conocer mejor a aquellas gentes. Pero también volví con la motivación de contar mi experiencia, de compartirla y de transmitir esos conocimientos a mi familiares, amigos y a mi familia Eskubetlz. Seguro que monis y chavalería cogerán con gusto muchas de las actividades que les traigo para tratar tan importante tema.

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