Las ramas pequeñas se preparan para el campamento conjunto
Las ramas Koskorrak y Kaskondoak conocieron a Jatorrak Eskaut Taldea el pasado 28 de mayo. Ambas ramas disfrutaron del buen tiempo a pesar de que cada una hizo un plan muy distinto. En esta salida pudieron conocer a las personas con las que compartirán el próximo campamento.
Los y las koskorrak III quedaron en la playa de Plentzia y realizaron diferentes juegos y actividades con el fin de conocerse y, como siempre, pasárselo en grande. El juego que inauguró la salida fue el clásico Champiñón, un juego conocido por todo eskaut en el que gana la persona que mejor memorice los nombres. Una vez reunida la chavalería comenzó a caminar hacia la playa y recibió un bingo para continuar conociéndose. Este bingo estaba compuesto por casillas como ‘busca a alguien con un hermano mayor’ o ‘busca a alguien que ame los perros’.
Los kos comieron al llegar a la playa, continuaron jugando en la arena y terminaron bañándose todos juntos. A pesar del buen tiempo ellos aseguran que el agua estaba muy fría. Al salir del mar se secaron, se cambiaron de ropa y cogieron el camino de vuelta a casa, Jatorrak a Bilbao y Eskubeltz a Algorta.
Las kaskondoak aprovecharon el buen tiempo para coronar una cima. Ellas saben que la ruta volante de este próximo campamento es algo más exigente que la del año pasado así que deben entrenar duro. La rama Kaskondoak de Eskubeltz cogió el metro en Algorta y quedó en Bilbao con Jatorrak. Una vez allí comenzaron a caminar hacia el Pagasarri. Este es un monte bastante conocido y relativamente sencillo pero las kas de Eskubeltz no lo habían coronado aún. En las faldas del monte hicieron un par de juegos para conocerse y aprovecharon para beber agua y recargar las cantimploras.
La ruta fue muy estricta, el monitorado de la rama creía que subir por el camino habitual no era suficiente para unas kaskondoak así que diseñó una ruta más compleja. Durante el camino hicieron una gymkana con diferentes acertijos y pruebas como conseguir tres hojas de haya de diferente color. A pesar del calor y la exigencia lograron llegar a la cima y disfrutar de la comida a la sombra de un árbol. Para bajar de nuevo a Bilbao fueron por el camino más corto, y fue entonces cuando se dieron cuenta de que sus monitores habían alargado la ruta a conciencia.
Ambas ramas pasarán dos semanas de convivencia y conocerse ha sido el primer paso para crear nuevos lazos de amistad. Pronto compartirán experiencias como cocinar en la ruta volante, vivir la aventura en una velada o cantar canciones bajo la luz de la luna y las estrellas.








