Llega el fin de curso y… El Campamento
Peio Simón; 16 años, Azkarrak.
Los campamentos son algo muy importante porque es cuando conoces a otros grupos, vives una experiencia con ellos y con tu grupo propio. Además te comprometes más con tu grupo de cara a futuras actividades. Yo lo que más destacaría del campamento son los volantes ya que son una experiencia única, donde conoces más a los de tu rama y disfrutas del paisaje andando.
En mi opinión también creo que es muy importante el último día, el día de padres y más si te dan la pañoleta. Lo que sentí cuando recibí la pañoleta fue un compromiso, un símbolo y un paso importante en Eskubeltz.
Lo que más me gusta de los campamentos son los volantes, aunque a veces me queje demasiado. Durante ellos es cuando realmente se conoce a la gente, lloras, ríes, compartes experiencias inolvidables…En mi opinión, el mejor día de campamento es el día conjunto ya que todas las ramas nos juntamos y nosotros sobre todo, podemos disfrutar como enanos. Ese día ves como mayores y pequeños comparten el día juntos y se ayudan.
Además, pienso que es importante hacer campamentos porque en estos vives unos días en contacto con la naturaleza, y te olvidas de lo que crees que es indispensable, como el móvil, la tele… Aprendes a respetar la naturaleza, a compartir el espacio, la comida y las cosas con los demás. Es una forma diferente de pasar el verano del que te llevas amigos nuevos y experiencias que te ayudarán en el día a día cuando vuelvas a casa.
Además en estos es cuando se lleva a cabo de verdad todo lo que se ha trabajado durante el curso. En algunos casos, se pasa de la teoría a la práctica sobre un tema trabajado. Luego también es importante la relación con la gente que se forma en un campamento, todo aquello que solo se aprende en un campamento… Es algo difícil de explicar…
Yo concretamente, echo de menos las letrinas de antaño, ¡menudo pijerio se respira por los Kakalekus de algunos grupos! Con lo divertido que era temer por tu vida y saber que te puedes precipitar al vacío… y bueno, el agua de rio, dejémoslo en que es buena para la circulación el minuto y medio que aguantas dentro.
Adrián Fuente; 18 años, Monitor. 10 campamentos.
Una experiencia anecdótica fue en Azkarrak I en el campamento de Araia cuando unos compañeros de rama y yo íbamos a pintar a las Oinariñak. Dio la casualidad de que Manu, nuestro monitor, se levantó del saco a espantar a las vacas de la campa y cuando volvía para la tienda y de casualidad, como no, nos pilló con las manos en la masa. Y tambien, como no, ¡nos pasamos buena parte de la noche corriendo!
Nunca olvidaré, en mi primer campamento, el día conjunto por la tarde, tocaba hacer un concurso de teatro. Para presentarlo, una monitora me maquilló y combinando dos vestidos y una peluca rubia, me transforme en la señorita Pepis. Estuvo divertido actuar así para chavales y monitores.
Aunque no parezca, el estar dos semanas 24 horas diarias con chavales se lleva bastante bien. La primera semana con los volantes se pasa casi volando, y la segunda aunque es un poco más lío por la cantidad de chavales, los días se pasan volando y casi sin darte cuenta llega el día de aitas. Es cierto que un campamento como toda actividad cansa, pero te acostumbras a todo y al final es algo cotidiano y nos apoyamos unos a otros, lo que facilita. Además sarna con gusto no pica.Pablo Fernández-Polanco; 34 años, Ex-monitor. 5 campamentos.
Las dos semanas de campamento permiten trabajar de una manera completamente diferente a las reuniones normales de curso, ya que se vive todo más intensamente. Romper con las rutinas de todos los días y alejarnos de distracciones cotidianas hace que podamos experimentar los valores de una manera nueva. Y es que es el campamento donde la amistad y la solidaridad brillan más intensamente y donde todos, desde los kos hasta los aitas, llegan a desarrollar más su sentimiento de per tener al grupo .
* Más vídeos del campamento en nuestra pestaña Eskubeltz Eskaut TV.








