Koskorrak, cada vez menos tiempo para ayudar a salvar la selva
Una vez terminada la Semana Santa, esa última pausa vacacional en los colegios que suele saber, oler y, prácticamente, sentirse como verano, Eskubeltz ha vuelto a la carga. En concreto, los koskorrak volvieron a visitar el pasado fin de semana la Selva después de meses de mucho trabajo.
La rama se encuentra en la recta final de su preparación para conseguir recuperar la piedra mágica que da estabilidad a la Selva. Sin ella, los animales se han vuelto locos, no hay orden en ella y muchos de ellos perdiendo el norte. En su última actividad, Akela y Raksha se reencontraron con ellos y les avisaron: “Debéis esforzaros porque, de lo contrario, puede que el daño llegue a ser irreversible”.
Y alguien se preguntará: ¿cómo deben prepararse para semejante reto? Una buena pregunta, desde luego. En su camino por convertirse en los lobatos de la Selva, los koskorrak deben aprender e interiorizar los pilares de la Selva, porque cualquiera no puede ser lobato. Deben cumplir unos mínimos y demostrar su valía. Hasta ahora, sus hazañas les han llevado a trabajar los pilares ‘Yo’, ‘Naturaleza’, ‘Familia’ y ‘Jesús’.
En sus primeros años de proceso, el objetivo ha sido que tengan su primer acercamiento a estos términos y, poco a poco, vayan descubriendo todo eso que se esconde detrás de Eskubeltz o el escultismo como concepto. Este trimestre, antes del gran reto final, deberán terminar ese camino con el pilar ‘Manada’, en el que descubrirán lo bueno de ser una rama, de respetarse entre ellas y ellos, de escucharse y de apoyarse, entre otros. Aunque este trimestre les esperan otras muchas aventuras más…
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