Eskubeltz en Orduña: convivencias, aventuras y compromiso
Durante el pasado fin de semana, todo el grupo Eskubeltz nos reunimos en Orduña para vivir unas convivencias llenas de aprendizaje, juego y tiempo en común. Allí, la chavalería y el monitorado compartimos espacios y dinámicas para avanzar en las aventuras educativas de cada rama, desarrollar los proyectos de la chavalería y conocernos más entre nosotras. Entre el sábado y el domingo, en un ambiente agradable y participativo, profundizamos en temas tan importantes como la igualdad, conectamos con Aita y disfrutamos de largos paseos por la naturaleza. En definitiva, un fin de semana pensado para crecer, disfrutar y seguir construyendo comunidad.
La actividad conjunta del sábado tuvo como eje el 25N (Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres). Hicimos una reflexión colectiva sobre las actitudes machistas que pueden aparecer incluso en los gestos más cotidianos y sobre los distintos tipos de violencia de género que podemos reconocer a nuestro alrededor. Tras el trabajo en grupos pequeños, pusimos en común nuestras conclusiones en un mural donde escribimos todas aquellas actitudes que queremos transformar, y alrededor, en manos moradas, escribimos nuestros compromisos para prevenir, señalar y denunciar esas violencias. Fue una dinámica necesaria, que nos recordó que la igualdad se trabaja cada día y en cada pequeño gesto, también dentro del escultismo.
Cada rama en su aventura
Tras este momento compartido como grupo, cada rama continuó su propia aventura, cada una en su mundo y en su etapa. Los Koskorrak, inmersos en la aventura del Libro de la Selva, vivieron un capítulo decisivo: los monos Bandarlog, que ya habían secuestrado a dos monitoras, les habían citado con coordenadas misteriosas. Al llegar, cayeron en una trampa y tuvieron que pelear por las tierras de la selva. A pesar de su valentía, los Bandarlog consiguieron escapar… llevándose consigo el Libro de la Selva, dejando a la chavalería con la misión de recuperarlo para restaurar el orden. Compartieron también la mañana del sábado con los Azkarrak los cuales al igual que los Oinarinak, se enfrentaron a una sala de escape esa misma noche. En su caso salvarón a Matrixa que les ayudará a explorar la historia de Eskubeltz, mientras que los Oinarinak escaparon del embrujo de los tres pilares del escultismo.
Los Kaskondoak, por su parte, continuaron su aventura vikinga preparando una auténtica tarta vikinga y conociendo nuevos personajes que guiarán su historia. Y los mayores del grupo, la rama Trebeak, disfrutaron de las vistas de Orduña desde el amanecer, al igual que pudieron compartir las reflexiones propias de su etapa del desierto, hablar de su crecimiento personal y profundizar en su proceso de maduración dentro del grupo.
Fue un fin de semana lleno de vivencias, emociones, esfuerzo y trabajo en equipo, que nos recordó, una vez más, la fuerza de crecer en comunidad.
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