Las ramas pequeñas acaban sus aventuras
Si eres un lector habitual de las entradas de esta página web te habrás dado cuenta de que últimamente no podemos parar de hablar del campamento. Es la actividad colofón del año y todo el mundo la espera, pero eso no quiere decir que las ramas no participen en otros proyectos igual de interesantes. El pasado domingo 18 de junio Eskubeltz asistió a la fiesta de Arroces del Mundo cerrando así el curso hasta campamento. Esta vez queremos contaros cómo han acabado el curso las ramas pequeñas.
Los koskorrak 1 llevan todo el curso siendo amenazados por el malvado Sauron y finalmente han logrado derrotarlo. Sauron quería lograr el anillo del poder para hacer del mundo un lugar peor y gracias a los koskorritas no lo conseguirá. A lo largo del curso han ido encontrando los anillos de los valores eskaut: el anillo de la familia, el del pueblo, el de una misma, el de Jesús y el de la naturaleza. Una vez en su poder y mediante un ritual mágico crearon el anillo único con ayuda del Rey de las Hadas. Se prepararon para la batalla y fueron en busca de Sauron a su guarida. Tras derrotarlo, Sauron prometió ser bueno y seguir los valores eskaut y fue perdonado por los koskorrak.
Los koskorrak III han continuado con la aventura de El Libro de la Selva. Para ellos y ellas Baloo, Akhela y Raksha ya son viejos conocidos pero este año se han encontrado con un nuevo miembro de la selva, Sheerkan. Ha sido una amenaza para ellos pero en las últimas actividades han hablado con su madre y han descubierto que su infancia no fue fácil porque su padre huyó de casa. Desde entonces, Sheerkan ha tenido un mal comportamiento porque se siente triste y solo, por eso quiere destruir la naturaleza. Los y las koskorrak empatizaron con él al conocer su historia, hablaron largo y tendido y decidieron darle su apoyo. Sheerkan, al sentirse acompañado, les pidió perdón y prometió portarse bien y no destruir la naturaleza. Finalmente, Raksha y Akhela les agradecieron a los koskorrak III su ayuda para proteger la selva y les regalaron unas orejas de lobato a cada una. Hicieron una gran fiesta para celebrarlo.
La aventura de la rama Kaskondoak no tuvo el final que esperaban. A comienzos de curso conocieron a las hermanas Freda y Treta, dos hermanas piratas procedentes de Las Islas Pawikan. Conocieron la profecía de Las Islas y esta decía que ellas eran las elegidas para derrotar al temible Barbanegra. Este pirata de barba cenizosa había dividido su alma en diferentes piedras de la wairua y, a lo largo del curso, las han ido encontrando. Con la ayuda del nigromante han realizado algunos rituales para destruir las piedras y debilitar al pirata más temido. Finalmente, fueron en busca de la tripulación de Barbanegra, rescataron a Treta, que había sido capturada, y atacaron a los piratas. Consiguieron derrotarles y encontraron la llave del castillo en el que se encontraba Barbanegra, pero de camino a este la perdieron y no pudieron enfrentarse a él. Ahora no saben qué pasará con el pirata, pero saben una cosa, que nunca volverán a perder una llave.









